viernes, 29 de marzo de 2024

 



ARZOBISPADO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA 

PRÓXIMO CURSILLO DEL 19 AL 21 DE ABRIL

   CASA DIOCESANA DE EJERCICIOS ESPIRITUALES 
Rúa José María Suárez Núñez  nº 6. Santiago de Compostela

TLF. 679 249 907  mccdesantiago@yahoo.es

Cursillos...  ¿ para quién ? 

Para los que quieren encontrar un camino.
Para los que no creen...y quieren creer.
Para los que creen... y quieren aumentar su fe.
Para  los que creen... pero no practican.
Para los que creen.... pero sienten que su fe se ha dormido.
Para los que están en actitud de búsqueda.

             Cursillos... ¿Cómo? 

Pararse y pensar.
Convivir durante dos días.
Conocer y vivir el mensaje cristiano.
No ir a ver que pasa..... sino a que pase algo. 

domingo, 4 de noviembre de 2018

Vive un Cursillo de Cristiandad!



Para quienes quieren encontrar el sentido a su vida, alegría, gozo y paz
-Si sientes que tu fe se ha dormido.
-Si crees... pero no vas a la iglesia.
-Si crees pero quieres saber el porqué.
-Si no crees... pero quisieras creer
Entonces... ¡El Cursillo es para ti!
¡Date esta oportunidad!

Del 23 al 25 de noviembre en Santiago de Compostela

Llama ya 679 24 99 07

domingo, 12 de junio de 2016

In memoriam


D. José Esmorís, sacerdote humilde, bueno y fiel.

El sentimiento de humildad es muy ambiguo; muchas veces es falta de criterio y, las más, ostentación indirecta." Estas palabras que la célebre escritora británica Jane Austen pone en boca de uno de los protagonistas más conocidos de su novela "Orgullo y prejuicio", refleja la notable dificultad que tiene el ser humano a la hora de adquirir esta virtud tan fundamental para la vida, la humildad. Una virtud que en los años de sacerdocio que llevo, más de treinta, sólo la he conocido en toda su autenticidad en la persona del sacerdote, al que una numerosa representación del clero compostelano despedíamos en la Catedral el pasado miércoles 18 a las seis de la tarde. Efectivamente, D. José Esmorís Cambón, nuestro antiguo Rector, poseyó esta rara virtud en toda su plenitud.
Esta auténtica humildad y una genuina generosidad de corazón hicieron de D. José un sacerdote, me atrevería a decir, únido; al menos para el que esto escribe, por la sencilla razón de que no he conocido a ningún otro como él. ¡Qué distintos éramos todos en aquel Seminario Mayor de finales de los años setenta y principios de los ochenta! y ¡cómo intentaba D. José acercarse a cada uno de nosotros y comprendernos! Una generosidad de corazón que muchos confundimos, erróneamente, con ingenuidad. Algunos, incluso, éramos la antítesis de aquel sacerdote bueno, humilde, generoso, dotado con una importante experiencia pastoral, y al que la inteligencia de D. Ángel Suquía nos lo puso como referente, al nombrarlo Rector del Seminario Mayor. Él, un sacerdote honesto, sencillo y bueno que sólo aspiraba a ser un buen párroco rural. Nadie más opuesto que él a esa calamidad que surge demasiadas veces también en la Historia de la Iglesia: la repugnante planta trepadora.
Jovial, sencillo y espontáneo. ¡Con que alegría nos enseñaba jugar al Tute y cómo vivía aquellas inolvidables partidas de a cuatro en la sala terminal! El tute y el Deportivo constituían las distraciones y, en algún momento, las humanas pasiones de D. José. Allá iban D. José, José Manuel y Avelino al Riazor y, en menor medida, al Balaidos para apoyar a un Deportivo, cuya derrota les hacia volver cariacontecidos y sufrir nuestras puyas e ironías.
¡Claro que sobre todo nos intentaba transmitir su extraordinario amor a Cristo y a su Iglesia! pero sin imposiciones y con una templanza, hija de un auténtico convencimiento, y una naturalidad que a estas alturas muchos las recordamos con viva emoción.
Por eso no puede resultar extraño que en torno a ochenta sacerdotes le manifestamos nuestra imperecedera gratitud, acudiendo a su funeral. Es cierto que hubo ausencias; pero, con todo, queda en pie la impresionante concurrencia de sacerdotes que espontáneamente nos acercamos a la Catedral de Santiago de Compostela para rendir nuestro homenaje al sacerdote humilde, bueno y fiel que fue D. José Esmoris Cambón.

Jesús Niño Sánchez-Guisande
Párroco de San Martín de Salcedo

Columna publicada en El Correo Gallego (26-5-2016) con motivo del fallecimiento del Canónigo D. José Esmoris Cambón.

martes, 17 de mayo de 2016

Fallecimiento de D. José Esmoris Cambón, exconsiliario

El M. I. Sr. D. José Esmorís Cambón,  consiliario que fue del movimiento de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Santiago de Compostela falleció este pasado 13 de mayo,  día de la Virgen de Fátima, de la cual era muy devoto.


 Había nacido en la parroquia de Sofán, el 12 de junio de 1931. El 18 de marzo de 1956, recibió el orden sacerdotal en la parroquia de san Jorge de A Coruña, de manos del Sr. Cardenal Arzobispo de Santiago, Mons. Quiroga Palacios. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar; además, en 1967, obtuvo el Doctorado en Sagrada Teología en la Universidad Lateranense y la Diplomatura en Pastoral en el Instituto de Pastoral de Roma. En 1956, es nombrado profesor del Seminario Menor de la Asunción, estando nuevamente vinculado al mismo en el periodo de 1973 hasta final de los años 80. En 1959, fue nombrado párroco de las feligresías de Porto y Laraxe. A partir de 1973, su vida pastoral se desarrollará en la cuidad de Santiago. Ese año es nombrado Vice-Rector del Seminario Mayor Compostelano, del cual  será Rector desde 1977 a 1991. En 1983, es nombrado Canónigo de la S.A.M.I. Catedral, siendo a partir de 1998, Canónigo Penitenciario. En el año 2013  pasó a la condición de Canónigo Emérito.  En 1989, es nombrado Administrador Parroquial de Santa María de la Peregrina, de la que seguía encargado en el momento de su fallecimiento, juntamente con la dirección de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales de Santiago, cargo que había asumido en el año 1991. Ese mismo año y hasta 1996, ejerció de Delegado Episcopal del Clero.

Fue también cursillista en su juventud y luego Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad del año 1997 a febrero del 2016.  Cuando llegó D. José a Cursillos,  después de una larga trayectoria en la Iglesia diocesana, tuvo que empezar desde cero. Pero desde el principio se mostró siempre entusiasta por el Movimiento.  A pesar de su edad, se reveló joven de espíritu y se dejó transformar y crecer, adaptándose a los signos de los tiempos,  ayudándonos también a nosotros en ese mismo crecimiento  con su testimonio y su humildad. Fruto de este proceso es  la buena sintonía que perduró todos estos años. Fue realmente un padre y pastor para los que ayudamos a que el cursillo se realice. Al igual que pasó en su juventud, cuando se murieron sus padres y se hizo cargo de sus hermanos menores, ejerció del mismo modo con nosotros como padre espiritual. Siempre se preocupaba por las personas, manteniendo el contacto, la acogida, haciendo suyas las inquietudes y dificultades de los que lo rodeaban y compartiendo también las alegrías.  De carácter sencillo y  discreto,  se dejaba notar por el buen hacer y  por el cariño y la bondad que irradiaba.   Por todo ello imprimió profunda huella en quienes le tratamos. 

Hace poco más de dos años le sobrevino una grave enfermedad. Sin embargo,  no disminuyó su entrega y sacrificio y siguió visitando todos los meses los distintos grupos de la diócesis, conduciendo él solo, a pesar de su estado,  largas distancias incluso de noche.

Participó en nuestro último cursillo de marzo, aunque ya no como consiliario,  dándonos una vez más testimonio de Cristo con su cálida presencia.  Su enfermedad se agravó y permaneció ingresado durante el último mes, tiempo durante el cual lo visitamos asiduamente todos los miembros del  equipo de cursillos  y otras muchas personas  de las realidades diocesanas en las que había tenido contacto, para acompañarlo y darle también algo de lo mucho que él nos dio.  Siempre tendremos en nuestros corazones sus palabras, consejos, gestos y detalles llenos de amor  y el recuerdo de tantos  momentos compartidos. Un sacerdote ejemplar y un ejemplo de vida.

El Sr. Arzobispo presidió sus exequias en la parroquia de Sofán, en cuyo cementerio parroquial recibió sepultura.
D.E.P.


El secretariado de Santiago de Compostela.